lunes, 3 de agosto de 2015

Filialidades y fidelidades: 30 tipos de amigas que todas tenemos (Entrega I de VI)

Una mujer se hace mujer construyéndose en su identidad por la relación con sus mujeres. Su madre será su primer amiga y después su primera enemiga, situación que en un final feliz se revierte años después; luego lo serán sus hermanas, y con suerte aunque no sin varios entredichos, lo serán toda la vida. Hasta que en la vida ella va eligiendo a las mujeres que pasarán junto a ella los mejores momentos de su vida, los más divertidos, los más solitarios, los más dolorosos, los más emocionantes, los más mágica o envenenadamente rutinarios.
Pero como situaciones de la vida, la mujer tiene varios tipos de amiga en su haber. Acá retratamos algunos (unos 30!):

En esta entrega: La amiga "yo nunca", la amiga insegura, la "sandwichito de miga", la negativa y la "in".

1. La amiga “yo nunca”
Todos tenemos una amiga “yo nunca”. Según ella, su vida es una sucesión de decisiones ordenadas para imitar, convicción que repite cada vez que te da un consejo utilizando algunas de sus sagradas experiencias con frases como: “Porque yo cuando….”, “A mi cuando me pasó,….”, “Yo sé lo que es…”. Nunca tomó de más, nunca se peleó con su novio, nunca se equivocó, nunca habló de más, nunca les salió una cana, nunca probó el alcohol, por supuesto nunca se drogó,  nunca fingió un orgasmo, nunca dio un paso en falso, o al menos eso sostiene, razón por la que al resto le da tanto gusto encontrarle una falta. La “Yo nunca” no es que juzga, sino que es una fundamentalista de su modo de ser y de pensar, y aunque nunca NADA, se siente con autoridad y estatura moral para aconsejar a quien quiera y no escucharla.

Su novio es el mejor, y nos pasamos tardes enteras escuchando sus virtudes con el ánimo de dejar en descubierto algún gris del impoluto príncipe. La amiga “yo nunca”, nunca admitiría haber hecho dieta, ni aún ese verano a sus dieciocho años cuando bajó diez kilos de repente y para después no recuperarlo jamás.

Siempre está bien, nunca tuvo mal humor, nunca la cagaron, y si alguien lo hizo, ella pudo salir aireosa y fortalecida para contarlo. Es una presencia positiva en el grupo, siempre va a tirar para arriba, y como tiene un gran ánimo y una alta autoestima, organiza actividades geniales y divertidas, que depende el ánimo general, tienen más o menos adeptas.  Su inmaculada concepción de sí misma, que de tanta buena suerte no está acostumbrada a asumir y reconocer frente al resto las pequeñas y grandes catástrofes de la vida cotidiana, la perjudica un poco para encontrarse con las vivencias de las demás amigas del grupo, por lo que cuando hay que echar bronca con alguna, la liga la “yo nunca”, pero no por que sea mala, sino por hacerse ver tan perfecta, lo que genera involuntariamente una a veces volátil desconfianza.


2. La amiga insegura
Lo peor que puede hacerte la amiga insegura es pedirte que la acompañes al Shopping.  Resulta que necesita una remerita para la fiesta de esa noche. Antes de encontrarte con ella, ya te hiciste la idea y reservaste las próximas cuatro horas para dar vueltas a la redonda por el centro comercial . Cuando se prueba una remerita , se mira, te la muestra, le manda una foto a su hermana  para ver que le parece y llama a su madre para ver que opina del precio, cuando empieza a dudar que le queda un poquito grande, por lo que pide un talle menos, para repetir los mismos procedimientos, y después convencerse de que el primer talle les quedaba mejor. Se probó diez remeras distintas demorando doce minutos por prenda. Mientras vos tratas de esconderte bajo tus lentes oscuros, se va del negocio con un impune “ya vuelvo”, cuyas vendedoras no quieren creer, porque no soportarían tener que mostrarle todo el stock de nuevo. Cuando ya visitaron los diecisiete locales de ropa de mujer disponibles, la maxitienda y hasta el supermercado sin haber comprado nada en ningún lado, pero con las  promesas honestas de volver a siete lugares, clamás por un recreo para descansar y comer algo donde encuentren un asiento,  lo que te parece una buena idea para orientar a tu indecisa amiga en sus compras y reforzar su autoestima destacando las opciones que resaltan lo mejor de sí. Cuando tienen que hacer el pedido, tu amiga no sabe si tomarse un café o un licuado, o una torta o un sándwich, cuando le perdés la paciencia, le hacés pedir lo mismo que vos y la llevás amenazada a que compre lo que a vos te pareció mejor le queda, de una vez por todas.

Cuando llega el momento de pagar, el debate ronda entre pagar de contado o con tarjeta (¿con cual?), en un pago o en cuotas, duda a la que asistís respondiendo sin importarle lo que contestás mientras lo resuelva ya. Cuando llega a la noche, nunca es seguro que se pondrá esa remerita que te costó tiempo, sudor, paciencia y retos, por lo que la obligás a que por respeto a su amiga mártir acompañante lo haga.

Como no valora lo que tiene, siempre quiere lo que tienen las otras. La amiga insegura no sabe que va a estudiar, no sabe si le gusta el vecino o el compañero de trabajo, no sabe si cortarse el pelo o teñirselo de rubio, si ir a comer o salir a bailar, si tener hijos o viajar por el mundo. Cuando no tiene novio, piensa que jamás va a conseguir uno, cuando lo tiene, piensa que la engaña y cuando se entera que la engaña, cree que de alguna manera lo merece.

La amiga insegura siempre piensa que a quien las otras criticaban en ese rincón en la fiesta es a ella, que cuando hay que dividir la plata la que pone siempre la pequeña diferencia de más es ella, que cuando hay que compartir el 2x1 del cine la que queda sin compañera es ella, la que le toca la porción más chica es a ella. Y no sé si por karma o por uso negativo de la ley de atracción, pero indefectiblemente, todo lo que fabula al final le termina sucediendo.

3. La amiga “sandwichito de miga”
Como el sandwich de miga, quiere estar presente en todos los eventos en los que participan sus amigas, y por si alguna razón no puede ir, reza para que cancelen o lo pide expresamente, cosa de no perderse el momento. Va a todos lados, todos los programas le vienen bien, todo el mundo le cae divertido, sobre todo sus amigas, por las cuales se desvive literalmente, y mientras más entrega, más feliz es.  Siempre tiene buen humor, salvo que se pelee con alguna de sus amigas, por supuesto. No tiene secretos, y si cree que los tiene se los cuenta a todo el mundo, por lo que dejan de serlo, porque en su vida es transparente como transparente es su corazón, por lo que a veces le cuesta, pero nunca por malicia, mantener secretos ajenos, sólo porque no entiende ni nunca entenderá la dinámica de andar escondiendo las cosas.

A ella la llaman primero cuando hay que pedir un favor de esos bien perno, como que te cuide el bebé justo “el sábado del año”, como que te acompañe a seguir de incógnito al ex una madrugada de viernes 4 am aunque ella esté durmiendo en su casa en pijama, o para que te aloje en su casa esos parientes lejanos que vinieron al casamiento familiar, que ya no entran en tu casa por estar alojando a algunos cercanos. Sabés que como el sándwich de miga, esta amiga nunca te puede fallar.

Su placard es de propiedad pública, lo que nunca le es un problema, porque en respuesta a tanta generosidad, sus amigas la visten con el mismo entusiasmo que ella presta. Suele regalar de todo menos plata, no porque no tenga, sino porque el dinero en su vida es un medio y no un fin, y esa volatilidad que tiene para vivir tan libre, en sus finanzas hace desastres, porque gasta tres sueldos adelantados para ir a visitar una amiga en Taiwán, sale a comer al resto mas caro de la ciudad para no perderse la oportunidad de cenar con otro grupo de su afecto, y presta su tarjeta para que una amiga le compre la compu al novio en cuotas. A pesar de que su situación económica siempre está a punto de colapsar, vive igual de feliz, será por eso que al final, lo que tiene le alcanza para todo lo que necesita,  y algo más.

4. La  amiga negativa
En ciertas ocasiones suelen llamarlas “malcogidas”, pero está comprobado que su mala onda es independiente a la frecuencia del acto sexual, aunque por épocas es verdad que su práctica puede aplacar levemente los síntomas.  A la amiga negativa le cae mal la lluvia y el calor, hacer dieta y comer de más, levantarse tarde y madrugar y le cae mal la gente simpática y la antipática. Cuando llega a un lugar a tu encuentro no saluda si no que inicia el diálogo quejándose del tráfico, de la humedad, de los precios, de su madre, de su vecina, de su chongo o de la falta de chongo. La vida le cae pesada y punto. Esto no la compunge ni la sensibiliza, simplemente es su manera de ver el mundo y nada le molesta más que la gente que postula lo contrario.

Se suele cruzar con los novios de sus mejores amigas por un chiste que le pareció inoportuno, por haber usado una vez musculosa en un evento o porque uno de los chicos juega a su gusto demasiado al fútbol en vez de ayudar a su amiga en la crianza del hijo, y nada remontará esa consideración de animal que la amiga negativa tenga de la pareja de su compañera. En el boliche, maltrata a cada pobre tipo que se le acerca con amistosas intensiones y entabla pelea verbal con cada mina que sin querer la toca, la pisa o la empuja. Cada vez que sale sobria, empieza a arrepentirse de haber abandonado la comodidad de la cama por este tumulto sin forma, apenas entra hasta que se vuelva a su casa, salvo cuando se emborracha, cuando baila con todos, es la más piola del grupo, engancha dos o tres flacos por tanta buena onda, y cuando la llaman al día siguiente, creen que se confundieron de persona, porque esa voz monosilábica y de ultratumba no puede ser la de Miss Simpatía de anoche, mientras que ella piensa como pudo darle bola a tremendo tamaño de pejertos, cuando chequea sus identidades en su foto de perfil.

Es especialista en captar tics, tocs y sonidos involuntarios en quien le ronda cerca, y los anuncia y reprime con un ladrido seco, ante la sorpresa del aludido. No tiene pelos en la lengua para manifestar minuciosamente todo lo que le molesta, lo que es casi todo. Su cara de culo es su gesto característico y constante, pero cuando se ríe, no sé si por la sorpresa que su risa causa o por el valor de lo escaso, sus carcajadas son honestas y profundas, quizás de las más contagiosas.  Cuando encuentra por casualidad a alguien en la calle, se cruza de vereda o se pone los lentes negros, a veces por falta de aprecio, pero muchas no porque el afecto falte, si no que simplemente no está preparada para afrontar una dosis de sociabilidad en ese momento.


El sol, los niños, la música, la risa, la primavera: todos le cae mal por naturaleza, salvo que se demuestre lo contrario, lo que es una excepción que hasta ella sorprende. Odia la gente que le habla en el Bondi, en la góndola de super o en la cola del banco y lo hace saber sin vueltas a quien lo intente. Está convencida de tener todas las amigas que necesita para esta vida y para la próxima, con las cuales tiene una fidelidad completa e imperturbable, por lo que sostiene que no necesita ni una amiga más. Por lo mismo, no hace el esfuerzo de caer bien a nadie, por que está en paz consigo misma y no precisa de ninguna otra aprobación.

5. La amiga “in”
Gracias a Dios todos tenemos una. La amiga popular es simpática, mona, activa y divertida. Todo lo positivo fluye en su vida y su energía contagia. Da gusto estar con ella. Siempre tiene algo que contar, charla con todo el mundo de cualquier cosa, conoce a medio mundo y a quien no, lo conquista en minutos. Es la mejor opción para hacer un programa cuando andás bajón, y salir con ella al boliche, es pasar gratis, tomar gratis y acceder a todos los rincones del recinto, siempre que hagas juego con su estilo y su sonrisa, aunque andés un poco pintada en el quien es quien del lugar o metas sin quererlo la pata en alguno de los armados de su estrategia social.

Siempre fue la primera en probar todo, sobre todo lo comprendido en el listado de las cosas que tus padres no quieren que hagas, y se divierte horrores en la aventura. No suele mostrarse casual; aunque a veces a simple vista lo parezca, su look desestructurado es estudiado y ni el mechón suelto o las zapatillas sin cordones está librado al azar. Viste a la moda, come lo que está de moda, conoce a la gente que impone las modas y una tarde con ella es como un curso intensivo con varios ejemplares de las última Para Tí. Siempre que el programa sea aceptable a su radio de actividad permitida para su cuidado de status (programas “chinos”, populares, fuera de su interés social, de rutina o muy fuera de lo común que perjudiquen su calidad de estrella local, los vive como prohibidos), ella y su buena onda se hacen presentes y te arma el buen rato.

A veces nos encontramos celándola un poco quienes no le podemos seguir el ritmo, porque conoce tanta gente que cultiva la amistad casi con una multitud, lo que le sucede también en el amor: mientras se divierte, conocerá a mucho macho, sin apegarse tanto a ninguno, por miedo a perder al próximo que podrá venir. Su cumpleaños está entre los más divertidos del año y nadie quiere faltar a este u otro de sus cuidados eventos. Son íntimas del peluquero, la esteticista, de la diseñadora y el fotógrafo, y cada vez que los necesitan, allí están para potenciar sus encantos como el más fiel de los ejércitos.

Cuando envejecen, lo hace con la alegría de quien está viviendo a pleno y no de quien está más cerca de morir, por lo que la vida les sigue siendo una fiesta más allá de las traiciones del cuerpo, que no tienen ningún problema en sofocar con las nuevas tecnologías del mercado de la salud y la estética. Como en todo, también son las primeras en operarse las lolas, hacerse tal o cual tratamiento o probar la nueva terapia alternativa de vibraciones cósmicas, mientras se ocupan de seguir pasándola bomba.

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