Una mujer se hace mujer construyéndose en su identidad por
la relación con sus mujeres. Su madre será su primer amiga y después su primera
enemiga, situación que en un final feliz se revierte años después; luego lo
serán sus hermanas, y con suerte aunque no sin varios entredichos, lo serán
toda la vida. Hasta que en la vida ella va eligiendo a las mujeres que pasarán
junto a ella los mejores momentos de su vida, los más divertidos, los más
solitarios, los más dolorosos, los más emocionantes, los más mágica o envenenadamente
rutinarios.
Pero como situaciones de la vida, la mujer tiene varios
tipos de amiga en su haber. Acá retratamos algunos (unos 30!):
En esta entrega: La amiga "yo nunca", la amiga insegura, la "sandwichito de miga", la negativa y la "in".
1. La amiga “yo
nunca”
Todos tenemos una amiga “yo nunca”. Según ella, su vida es
una sucesión de decisiones ordenadas para imitar, convicción que repite cada
vez que te da un consejo utilizando algunas de sus sagradas experiencias con
frases como: “Porque yo cuando….”, “A mi cuando me pasó,….”, “Yo sé lo que
es…”. Nunca tomó de más, nunca se peleó con su novio, nunca se equivocó, nunca
habló de más, nunca les salió una cana, nunca probó el alcohol, por supuesto
nunca se drogó, nunca fingió un
orgasmo, nunca dio un paso en falso, o al menos eso sostiene, razón por la que
al resto le da tanto gusto encontrarle una falta. La “Yo nunca” no es que juzga,
sino que es una fundamentalista de su modo de ser y de pensar, y aunque nunca
NADA, se siente con autoridad y estatura moral para aconsejar a quien quiera y
no escucharla.
Su novio es el mejor, y nos pasamos tardes enteras
escuchando sus virtudes con el ánimo de dejar en descubierto algún gris del
impoluto príncipe. La amiga “yo nunca”, nunca admitiría haber hecho dieta, ni
aún ese verano a sus dieciocho años cuando bajó diez kilos de repente y para
después no recuperarlo jamás.
Siempre está bien, nunca tuvo mal humor, nunca la cagaron, y
si alguien lo hizo, ella pudo salir aireosa y fortalecida para contarlo. Es una
presencia positiva en el grupo, siempre va a tirar para arriba, y como tiene un
gran ánimo y una alta autoestima, organiza actividades geniales y divertidas,
que depende el ánimo general, tienen más o menos adeptas. Su inmaculada concepción de sí misma,
que de tanta buena suerte no está acostumbrada a asumir y reconocer frente al
resto las pequeñas y grandes catástrofes de la vida cotidiana, la perjudica un
poco para encontrarse con las vivencias de las demás amigas del grupo, por lo
que cuando hay que echar bronca con alguna, la liga la “yo nunca”, pero no por
que sea mala, sino por hacerse ver tan perfecta, lo que genera
involuntariamente una a veces volátil desconfianza.
2. La amiga insegura
Lo peor que puede hacerte la amiga insegura es pedirte que
la acompañes al Shopping. Resulta
que necesita una remerita para la fiesta de esa noche. Antes de encontrarte con
ella, ya te hiciste la idea y reservaste las próximas cuatro horas para dar vueltas
a la redonda por el centro comercial . Cuando se prueba una remerita , se mira,
te la muestra, le manda una foto a su hermana para ver que le parece y llama a su madre para ver que opina
del precio, cuando empieza a dudar que le queda un poquito grande, por lo que
pide un talle menos, para repetir los mismos procedimientos, y después
convencerse de que el primer talle les quedaba mejor. Se probó diez remeras
distintas demorando doce minutos por prenda. Mientras vos tratas de esconderte
bajo tus lentes oscuros, se va del negocio con un impune “ya vuelvo”, cuyas
vendedoras no quieren creer, porque no soportarían tener que mostrarle todo el
stock de nuevo. Cuando ya visitaron los diecisiete locales de ropa de mujer
disponibles, la maxitienda y hasta el supermercado sin haber comprado nada en
ningún lado, pero con las promesas
honestas de volver a siete lugares, clamás por un recreo para descansar y comer
algo donde encuentren un asiento,
lo que te parece una buena idea para orientar a tu indecisa amiga en sus
compras y reforzar su autoestima destacando las opciones que resaltan lo mejor
de sí. Cuando tienen que hacer el pedido, tu amiga no sabe si tomarse un café o
un licuado, o una torta o un sándwich, cuando le perdés la paciencia, le hacés
pedir lo mismo que vos y la llevás amenazada a que compre lo que a vos te
pareció mejor le queda, de una vez por todas.
Cuando llega el momento de pagar, el debate ronda entre
pagar de contado o con tarjeta (¿con cual?), en un pago o en cuotas, duda a la
que asistís respondiendo sin importarle lo que contestás mientras lo resuelva
ya. Cuando llega a la noche, nunca es seguro que se pondrá esa remerita que te
costó tiempo, sudor, paciencia y retos, por lo que la obligás a que por respeto
a su amiga mártir acompañante lo haga.
Como no valora lo que tiene, siempre quiere lo que tienen
las otras. La amiga insegura no sabe que va a estudiar, no sabe si le gusta el
vecino o el compañero de trabajo, no sabe si cortarse el pelo o teñirselo de
rubio, si ir a comer o salir a bailar, si tener hijos o viajar por el mundo.
Cuando no tiene novio, piensa que jamás va a conseguir uno, cuando lo tiene,
piensa que la engaña y cuando se entera que la engaña, cree que de alguna
manera lo merece.
La amiga insegura siempre piensa que a quien las otras
criticaban en ese rincón en la fiesta es a ella, que cuando hay que dividir la
plata la que pone siempre la pequeña diferencia de más es ella, que cuando hay
que compartir el 2x1 del cine la que queda sin compañera es ella, la que le
toca la porción más chica es a ella. Y no sé si por karma o por uso negativo de
la ley de atracción, pero indefectiblemente, todo lo que fabula al final le
termina sucediendo.
3. La amiga “sandwichito
de miga”
Como el sandwich de miga, quiere estar presente en todos los
eventos en los que participan sus amigas, y por si alguna razón no puede ir,
reza para que cancelen o lo pide expresamente, cosa de no perderse el momento.
Va a todos lados, todos los programas le vienen bien, todo el mundo le cae
divertido, sobre todo sus amigas, por las cuales se desvive literalmente, y
mientras más entrega, más feliz es.
Siempre tiene buen humor, salvo que se pelee con alguna de sus amigas,
por supuesto. No tiene secretos, y si cree que los tiene se los cuenta a todo
el mundo, por lo que dejan de serlo, porque en su vida es transparente como
transparente es su corazón, por lo que a veces le cuesta, pero nunca por
malicia, mantener secretos ajenos, sólo porque no entiende ni nunca entenderá la
dinámica de andar escondiendo las cosas.
A ella la llaman primero cuando hay que pedir un favor de
esos bien perno, como que te cuide el bebé justo “el sábado del año”, como que
te acompañe a seguir de incógnito al ex una madrugada de viernes 4 am aunque ella
esté durmiendo en su casa en pijama, o para que te aloje en su casa esos
parientes lejanos que vinieron al casamiento familiar, que ya no entran en tu
casa por estar alojando a algunos cercanos. Sabés que como el sándwich de miga,
esta amiga nunca te puede fallar.
Su placard es de propiedad pública, lo que nunca le es un
problema, porque en respuesta a tanta generosidad, sus amigas la visten con el
mismo entusiasmo que ella presta. Suele regalar de todo menos plata, no porque
no tenga, sino porque el dinero en su vida es un medio y no un fin, y esa
volatilidad que tiene para vivir tan libre, en sus finanzas hace desastres, porque
gasta tres sueldos adelantados para ir a visitar una amiga en Taiwán, sale a
comer al resto mas caro de la ciudad para no perderse la oportunidad de cenar
con otro grupo de su afecto, y presta su tarjeta para que una amiga le compre
la compu al novio en cuotas. A pesar de que su situación económica siempre está
a punto de colapsar, vive igual de feliz, será por eso que al final, lo que
tiene le alcanza para todo lo que necesita, y algo más.
4. La amiga negativa
En ciertas ocasiones suelen llamarlas “malcogidas”, pero
está comprobado que su mala onda es independiente a la frecuencia del acto
sexual, aunque por épocas es verdad que su práctica puede aplacar levemente los
síntomas. A la amiga negativa le
cae mal la lluvia y el calor, hacer dieta y comer de más, levantarse tarde y
madrugar y le cae mal la gente simpática y la antipática. Cuando llega a un
lugar a tu encuentro no saluda si no que inicia el diálogo quejándose del
tráfico, de la humedad, de los precios, de su madre, de su vecina, de su chongo
o de la falta de chongo. La vida le cae pesada y punto. Esto no la compunge ni
la sensibiliza, simplemente es su manera de ver el mundo y nada le molesta más
que la gente que postula lo contrario.
Se suele cruzar con los novios de sus mejores amigas por un
chiste que le pareció inoportuno, por haber usado una vez musculosa en un
evento o porque uno de los chicos juega a su gusto demasiado al fútbol en vez
de ayudar a su amiga en la crianza del hijo, y nada remontará esa consideración
de animal que la amiga negativa tenga de la pareja de su compañera. En el
boliche, maltrata a cada pobre tipo que se le acerca con amistosas intensiones
y entabla pelea verbal con cada mina que sin querer la toca, la pisa o la
empuja. Cada vez que sale sobria, empieza a arrepentirse de haber abandonado la
comodidad de la cama por este tumulto sin forma, apenas entra hasta que se
vuelva a su casa, salvo cuando se emborracha, cuando baila con todos, es la más
piola del grupo, engancha dos o tres flacos por tanta buena onda, y cuando la
llaman al día siguiente, creen que se confundieron de persona, porque esa voz
monosilábica y de ultratumba no puede ser la de Miss Simpatía de anoche,
mientras que ella piensa como pudo darle bola a tremendo tamaño de pejertos,
cuando chequea sus identidades en su foto de perfil.
Es especialista en captar tics, tocs y sonidos involuntarios
en quien le ronda cerca, y los anuncia y reprime con un ladrido seco, ante la
sorpresa del aludido. No tiene pelos en la lengua para manifestar
minuciosamente todo lo que le molesta, lo que es casi todo. Su cara de culo es
su gesto característico y constante, pero cuando se ríe, no sé si por la
sorpresa que su risa causa o por el valor de lo escaso, sus carcajadas son
honestas y profundas, quizás de las más contagiosas. Cuando encuentra por casualidad a alguien en la calle, se
cruza de vereda o se pone los lentes negros, a veces por falta de aprecio, pero
muchas no porque el afecto falte, si no que simplemente no está preparada para
afrontar una dosis de sociabilidad en ese momento.
El sol, los niños, la música, la risa, la primavera: todos
le cae mal por naturaleza, salvo que se demuestre lo contrario, lo que es una
excepción que hasta ella sorprende. Odia la gente que le habla en el Bondi, en
la góndola de super o en la cola del banco y lo hace saber sin vueltas a quien
lo intente. Está convencida de tener todas las amigas que necesita para esta
vida y para la próxima, con las cuales tiene una fidelidad completa e
imperturbable, por lo que sostiene que no necesita ni una amiga más. Por lo
mismo, no hace el esfuerzo de caer bien a nadie, por que está en paz consigo
misma y no precisa de ninguna otra aprobación.
5. La amiga “in”
Gracias a Dios todos tenemos una. La amiga popular es
simpática, mona, activa y divertida. Todo lo positivo fluye en su vida y su
energía contagia. Da gusto estar con ella. Siempre tiene algo que contar,
charla con todo el mundo de cualquier cosa, conoce a medio mundo y a quien no,
lo conquista en minutos. Es la mejor opción para hacer un programa cuando andás
bajón, y salir con ella al boliche, es pasar gratis, tomar gratis y acceder a
todos los rincones del recinto, siempre que hagas juego con su estilo y su
sonrisa, aunque andés un poco pintada en el quien es quien del lugar o metas
sin quererlo la pata en alguno de los armados de su estrategia social.
Siempre fue la primera en probar todo, sobre todo lo
comprendido en el listado de las cosas que tus padres no quieren que hagas, y
se divierte horrores en la aventura. No suele mostrarse casual; aunque a veces
a simple vista lo parezca, su look desestructurado es estudiado y ni el mechón
suelto o las zapatillas sin cordones está librado al azar. Viste a la moda,
come lo que está de moda, conoce a la gente que impone las modas y una tarde
con ella es como un curso intensivo con varios ejemplares de las última Para
Tí. Siempre que el programa sea aceptable a su radio de actividad permitida
para su cuidado de status (programas “chinos”, populares, fuera de su interés
social, de rutina o muy fuera de lo común que perjudiquen su calidad de
estrella local, los vive como prohibidos), ella y su buena onda se hacen
presentes y te arma el buen rato.
A veces nos encontramos celándola un poco quienes no le
podemos seguir el ritmo, porque conoce tanta gente que cultiva la amistad casi
con una multitud, lo que le sucede también en el amor: mientras se divierte,
conocerá a mucho macho, sin apegarse tanto a ninguno, por miedo a perder al
próximo que podrá venir. Su cumpleaños está entre los más divertidos del año y
nadie quiere faltar a este u otro de sus cuidados eventos. Son íntimas del
peluquero, la esteticista, de la diseñadora y el fotógrafo, y cada vez que los
necesitan, allí están para potenciar sus encantos como el más fiel de los
ejércitos.
Cuando envejecen, lo hace con la alegría de quien está
viviendo a pleno y no de quien está más cerca de morir, por lo que la vida les
sigue siendo una fiesta más allá de las traiciones del cuerpo, que no tienen
ningún problema en sofocar con las nuevas tecnologías del mercado de la salud y
la estética. Como en todo, también son las primeras en operarse las lolas,
hacerse tal o cual tratamiento o probar la nueva terapia alternativa de
vibraciones cósmicas, mientras se ocupan de seguir pasándola bomba.

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