lunes, 10 de agosto de 2015

Filialidades y fidelidades: 30 tipos de amigas que todas tenemos (Entrega II de VI)

En esta entrega, la amiga enamoradiza, la amiga sincericida, la amiga indecente, la amiga "friendemy" y la amiga intensa.


6. La amiga enamoradiza

Le gustan todos pero ese no es el problema;  lo malo es que se enamora fácilmente y en cada hombre que le da amor y luego se va, a ella se le va también una parte del corazón en cucharitas.
La amiga enamoradiza celebra el amor en todas sus formas y manifestaciones. Ama el rosa, los corazones, la pastelería, los detalles, el encaje, las novias, los bebés, las princesas, lo artesanal y las revistas de chimentos. Es melosa, cursi y empalagosa por definición. En el secundario, mientras el profesor dictaba clase, escuchaba a escondidas el combo Luis Miguel – Ricky Martín – Enrique Iglesias, a la vez que se hacía en su pelo un rulo involuntario con su dedo o comía nerviosamente su lapicera mientras pensaba en su chico del momento. No sorprende que allá sido la creadora de algún club de fans de alguna estrella berreta de la adolescencia. Quince años después, escucha nuevas versiones de los mismos autores y los chicos pop del momento en Radio Mía o alguna versión de radio de románticos local.  

Cuando fija su intención en alguien, investiga el perfil de usuario del galán en cada minuto libre que tiene o mira detenidamente su foto de Whatsapp por miedo a olvidarse de su cara. Su pasatiempo favoritos son las novelas, y como si tuviera el don de la bilocación, mira todas y a toda hora con la fidelidad de una fanática. Si sabe que va a perderse un capítulo, lo graba; los viernes a la noche suelen ser su peor momento en la semana, porque tiene que sufrir el “continuará” hasta el lunes, salvo que llegue a salir con algún chico después, lo que la ayuda a pasar el trago amargo del suspenso. Se compenetra de tal manera con los personajes, que los protagonistas de los culebrones de turno invaden su vida afuera de la pantalla, y la de su prójimo inmediato, porque ella compungida cuenta lo que le pasó a Sherazade o al Onur de turno a la gente que la rodea como si a alguien en realidad le importara, compara situaciones reales con lo que pasó en la tira la semana pasada, y a sus amigas, le encanta darles consejos basados en la experiencia que ella minuciosamente capturó en la trama ficcional.

Divide sus etapas en la vida de acuerdo al novio de turno, y cada vez que se enamora , lo que suele pasar con una velocidad de trueno, está convencida de que “este sí es el amor de su vida”. Apenas los candidatos le muestran deseos de “conocerla”, se dispone con tal envión que no sólo se presta para compartir un rato, sino que entrega en el mismo acto, la cama, la comida del plato, los gastos, el auto, sus propios gustos, que adapta con una capacidad de prodigio a los caprichos del otro, y sin duda, el corazón.

Cuando la relación funciona sobre ruedas no hay otro tema que el amor y/o “él”, que para ella es lo mismo. Suele adaptar todas sus palabras al diminutivo, para concluirlas con un “gordi”, “bebé”, “cielito” o alguna otra cursilería lingüística que se le pega con la decisión de un tic. La amiga enamoradiza nunca “coge”, sino que “hace el amor”. Deja el boliche y su compañero de caza, el alcohol, y sus nuevos programas favoritos son ir a ver comedias románticas llenas de parejas cursis y enamoradas como la de ella, ir a comer de a dos a algún restaurantito y levantarse temprano para desayunar de a dos en algún café, tomar un helado, o cualquier actividad que se resuma en comer, tocarse o estar echados, pero de a dos. Suele olvidarse que existe a pesar de su novio, y lo lleva como una prolongación a donde quiera que vaya, de compras, a hacer un trámite, o a lo de una amiga, donde lo deja depositado en algún sillón viendo televisión, mientras ella charla animosamente. La amiga enamoradiza se enamora especialmente de ese tipo de hombres chicle, que se pegan al zapato con la fuerza del poxipol, y no se despegan a pesar de los esfuerzos.


Con la misma entrega y dramatismo con que ama, sufre cuando las cosas tambalean o llegan a un final. Terminar con alguien lo vive casi como una amenaza a su propia vida. Deambula por su trabajo, por lo de sus amigas y por la calle con la sensación de que le amputaron alguna parte del cuerpo, y sigue comprando todo por dos: dos alfajores, dos lomitos, dos menú, ya no tanto por costumbre, sino porque comiendo es la única forma que se olvida un rato de su desgracia. Acude a sus amigas, que la reciben con la alegría del padre del hijo pródigo, pero con una paciencia  bastante menos épica, porque una cosa es acompañarla en un momento difícil, y otra someterse nuevamente a la tortura psicológica que es salvarla de los efectos secundarios de su obsesión. La acogen, la motivan, la divierten, pero cuando ven que sus iniciativas no logran virar los ánimos plomizos de la sufriente, le pegan dos gritos para ponerla en vereda, y casi inmediatamente la amiga enamoradiza comienza su verdadero proceso de recuperación. Hasta que logra estar fantástica, lista para volverse a enamorar.

7. La amiga sincericida
La amiga sincericida tiene pocas amigas, pero aquellas afortunadas que cuentan con su fidelidad, pueden estar convencidas que el lazo que las une es verdadero. La amiga sincericida es de carácter fuerte, es segura, divertida, protectora y animada, rasgos que la destacan en el grupo. Pero por sobre todo, su fama se centra en la honestidad brutal con la cual se dirige ante todo el mundo, sin que se le mueva un pelo. Dice lo que piensa y punto.

Su temperamento es ideal para defender posturas o hacer reclamos, por lo que las discusiones con ella son poco recomendadas, aunque lo mejor es recurrir a ella y su apoyo cuando queremos ganar algún pleito. Le encanta debatir de política, religión o de circunstancias de la vida, siempre con razones y argumentos racionales y estudiados, y es una feroz defensora de la justicia, la libertad y la protección de los más débiles.

A ella todas la preguntan, no sin cierta timidez, como les queda tal o cual conjunto, porque la amiga sincericida puede sorprenderte con un amable “te queda divino” o con el más verdadero de los “sacáte eso ya, pareces un salame artesanal mal embutido, tu suegra vestida para velorio o una monja arrepentida en celo”,  sin titubeos y sin que casi se le muevan las expresiones en el rostro. Una u otra sentencia se recepta con la misma impunidad , porque vos sabés que no hay ojo más certero y lengua más transparente que la de ella. No duda en decirte que la comida está fea, que te comportaste como una imbécil, que estás meando fuera del tarro o que si se te notan los tres kilos de más aunque sea invierno, sin aviso ni previa anestesia. Su veracidad voraz le suele traer numerosos problemas, con los que ha ido aprendiendo a lidiar, como gente que la toma por antipática o atrevida, pero nada de eso la amedrenta en su costumbre de ir de frente .

8. La amiga indecente

Es la primera que probó todo. Es la que te enseñó a fumar, la primera que probó los efectos del alcohol, la que se dejó a los diecisiete años olvidada la pastilla del día después en tu casa y vos fuiste la que tuvo que dar explicaciones, la primera que trajo un porro al grupo, la que estuvo con tres de tus primos en tu casamiento y se murió del pedo después, la que cuerneó al novio y justo la vio tu marido.

A ella siempre le están sucediendo cosas, malas o buenas, pero si algo es seguro es que se encarga de vivir con toda la intensidad del mundo. Para contarte las novedades, te llama a cualquier hora para compartir un problema o una alegría, porque maneja a su antojo sus horarios, y para ella siempre es una buena hora para la amistad. Y también para el sexo, pero eso es otro tema. Suele haber sido poco bienvenida por tus padres,  y hoy es temida por tu marido y amada por tus hijos, por verla como la amiga “buena onda”.

Su vida es un caos, pero en el fondo vos sospechas que eso la entretiene, porque cada decisión que toma es una confirmación de su estilo de vida improvisado. Le encanta juntar ex novios y ex maridos, y seguir en contacto con ellos para seguir llevándose  a las patadas. Jura mil veces que va a dejar al novio actual, y cada vez que vuelven a verse, te promete que será la próxima vez. Tiene poca voluntad para ser fiel, porque suele distraerse fácil, pero como amiga es de una conducta intachable y un corazón inconmensurable. Suele renunciar a sus trabajos mil veces, y cuando no es así, es porque la echan, pero tiene la capacidad de ponerse de pie y de buscar otras alternativas que la rescaten de estas situaciones límites. Se pelea frecuentemente con su madre, con sus hijos, con su esposo,  con su amante, pero jamás con sus amigas.

Por lo general fuma y toma más que lo recomendado, sobre todo cuando tiene problemas, lo que suele ser todo el tiempo. Siempre está dispuesta a acompañarte a donde vayas, sobre todo de noche. Es divertida y hace de sus tragedias cotidianas unos relatos tan fantásticos , como si contara las aventuras de una heroína que se atreve a todo, que las demás escuchan entretenidas con algunos episodios de envidia de adrenalina que no se privan de manifestar.

9. La amiga “friendemy”
Mezcla perfecta entre friend  y enemy, algún ejemplar de “friendenemy” circunda siempre de cerca nuestra existencia. Puede colarse en el grupo de amigas siendo la amiga de tu amiga, en las novias de los amigos de tu novio, puede tomar forma de una cuñada o de una vecina. La amiga enemiga dice que es tu amiga y hace las veces de amiga la mayoría de los casos, hasta que de repente te desayuna comprándose justo el mismo vestido que vos le habías mostrado que compraste para el mismo casamiento, o te sorprende comentando en voz alta y a toda la mesa sobre ese grano secreto y gigante que te salió en la vagina.

Le encanta llamarte para contarte lo bien que va su vida, que su novio la invitó de viaje a las Maldivas o que la ascendieron en el laburo, pero más le gusta hablarte para apenarse por las incidentes que a una le ocurren en la suya, como que te quedaste sin empleada, o que el chico divino con el que salías te dejó de llamar o que vos y todos tus hijos están con varicela y vos puntualmente con una erupción de varicela severa en la cara, justo el día del casamiento de tu mejor amiga. Te cuenta que el viernes la pasaron divino, cuando invitó a un montón de parejas amigas tuyas a cenar, y que justó se olvidó de invitarlos, que la próxima no se le pasa. Si estás de novia, aunque jamás lo vayás a admitir frente a nadie, sentís que le coquetea a tu novio, y encima él justo te comenta muy distendido sobre lo simpática que es la fulanita.

Te mataste a dieta dos meses y ella suele preferir no notarlo, como si vos no te hubieras cagado de hambre a uva y lechuga por sesenta lunas; cuando la evidencia es contundente y esos kilos de menos se te notan innegablemente, dispara un  “’¡que flaca que estás!, ¿estás bien?”, con cara de lástima, como si estar flaca fuera de repente una enfermedad terminal. Ella nunca te admitiría por supuesto que hace, hizo o hará dieta, aunque no te acuerdes la última vez que la viste comer, pero ella no asumirá que es igual a cualquier humano en eso de que comer demás, engorda. No. Ella dice que es especial, hasta en eso,  y se encarga de decirlo todo el tiempo. Disfruta de corregirte, y espera el momento en que pueda hacerlo públicamente, gritándote pero con voz de “me hago la dulce” frente a toda la mesa, que no toques las empanadas para elegirlas o que tenés una planta de lechuga silvestre en el medio de las dos paletas frontales.

Vos hace cinco años que querés tener un hijo a través de todos las formas y métodos convencionales y de última tecnología, y ella dice que es re fértil, que cada uno de sus hijos fue justo un descuido, concebidos la única vez que no se cuidaron, y cada vez que aparece con bombo se hace la compungida porque “no fue muy pensado, es que me tocan y quedo embarazada” (sic), te repite.
Cuando sus hijos e enferman es siempre por culpa de otro que les contagió el virus. Se hace la mamá ideal y lee libros de cómo ser buena madre,  repitiendo esas consignas y reglas hasta el cansancio cuando de hacerse la madre ideal se trata, aconsejando gratis y sin que se lo pidan a toda la humanidad, mientras vos sabés que quien le cría los hijos a sol y sombra es la empleada, que no leyó ningún nuevo libro de psicología infantil de moda, pero al menos le pone paciencia y cariño al asunto, lo que basta para que se porten como niños normales, y no como los cachorros poseídos en que se convierten cuando están al lado de ella.

Siempre que sea posible, a la amiga enemiga es mejor perderla que encontrarla, pero hará de las suyas para seguir estando alrededor, por lo que en algún momento te sorprenderás llorando en su hombro o agradeciéndole tal o cual favor, sin terminar de convencerte si es tu amiga o solo se hace.

10. La amiga intensa
Se siente el centro del universo y está acostumbrada a que su familia, su novio y sus amigas le cuiden ese trono de ombligo del mundo. Le encanta encarnar protagónicos monólogos en los que habla de ella misma y sus problemas sin necesidad que nadie le pregunte nada, y cualquier intervención no hará más que extender su solitario. Cuando la atención la reciben otros, inmediatamente trata de llevar agua para su molino contando sobre un problema más grave o un chisme más contundente, o recuperando el micrófono para agregar lo que a ella le paso cuando pasó por la misma situación y como logró sobrellevarlo. Sus problemas son los más problemáticos, sus alegrías son las más alegres, y para todo su mundo así debe ser. Es dramática y apocalíptica: la vida es al todo o nada, y al estar con ella a veces uno puede sentir que se vive y se siente como en una novela, por lo que pocas veces es aburrido estar con ella. Suele ser abogada, artista o actriz, y si no lo es, debería haberlo sido, porque tienen un don especial para la escena, la discusión o el conflicto.
La amiga intensa cuando se enferma no le agarra una gripe normal, sino que se pesca  una cepa especial: gracias a ella su equipo de trabajo ineficiente cumple con creces los objetivos; el trámite no le salió porque la empleada pública se la juró a ella por envidia; y cuando le rompen el corazón no existe en el mundo persona más lastimada ni más merecedora de atenciones, caprichos y concesiones, por lo que te pedirá que salgas antes de tu trabajo, abandones al desamparo a tu hija para acompañarla al boliche o pidas licencia de tres meses para irse juntas a un retiro espiritual a la India. Y todos deben seguirla con el mandato de una obligación. Su novio tiene una categoría de esclavo, y cuando los saluda gente que la conoce a ella, los miran con cara de lástima, como diciendo “pobre Fulano”.

A la amiga intensa siempre hay que pasarla a buscar, hay que ir a comer a donde ella quiera, con quien ella quiera y porque ella quiere. Cuando se pelea con sus amigas, vive el conflicto con una angustia existencial y un nivel de show desde el cual busca aliadas, con quien puede para exponer su punto de vista, y con las que pueda hablar una y otra vez de lo mismo. Conoce todas las peluquerías, depiladoras, manicuras y médicos disponibles en el área, a los que recorre con ánimo de auditoría hasta encontrar la atención personalizada que esté a su elevada altura de exigencias, y cuando no alcanzan a contentarla, no dudará en defenestrarlos en cuanta conversación le sea posible, por no haber osado no darle a ella el servicio que merece.

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