En esta entrega, la amiga enamoradiza, la amiga sincericida, la amiga indecente, la amiga "friendemy" y la amiga intensa.
6. La amiga enamoradiza
Le gustan todos pero ese no es el problema; lo malo es que se enamora fácilmente y
en cada hombre que le da amor y luego se va, a ella se le va también una parte
del corazón en cucharitas.
La amiga enamoradiza celebra el amor en todas sus formas y
manifestaciones. Ama el rosa, los corazones, la pastelería, los detalles, el
encaje, las novias, los bebés, las princesas, lo artesanal y las revistas de
chimentos. Es melosa, cursi y empalagosa por definición. En el secundario,
mientras el profesor dictaba clase, escuchaba a escondidas el combo Luis Miguel
– Ricky Martín – Enrique Iglesias, a la vez que se hacía en su pelo un rulo
involuntario con su dedo o comía nerviosamente su lapicera mientras pensaba en
su chico del momento. No sorprende que allá sido la creadora de algún club de
fans de alguna estrella berreta de la adolescencia. Quince años después,
escucha nuevas versiones de los mismos autores y los chicos pop del momento en
Radio Mía o alguna versión de radio de románticos local.
Cuando fija su intención en alguien, investiga el perfil de
usuario del galán en cada minuto libre que tiene o mira detenidamente su foto
de Whatsapp por miedo a olvidarse de su cara. Su pasatiempo favoritos son las
novelas, y como si tuviera el don de la bilocación, mira todas y a toda hora
con la fidelidad de una fanática. Si sabe que va a perderse un capítulo, lo
graba; los viernes a la noche suelen ser su peor momento en la semana, porque
tiene que sufrir el “continuará” hasta el lunes, salvo que llegue a salir con
algún chico después, lo que la ayuda a pasar el trago amargo del suspenso. Se
compenetra de tal manera con los personajes, que los protagonistas de los
culebrones de turno invaden su vida afuera de la pantalla, y la de su prójimo
inmediato, porque ella compungida cuenta lo que le pasó a Sherazade o al Onur
de turno a la gente que la rodea como si a alguien en realidad le importara,
compara situaciones reales con lo que pasó en la tira la semana pasada, y a sus
amigas, le encanta darles consejos basados en la experiencia que ella
minuciosamente capturó en la trama ficcional.
Divide sus etapas en la vida de acuerdo al novio de turno, y
cada vez que se enamora , lo que suele pasar con una velocidad de trueno, está
convencida de que “este sí es el amor de su vida”. Apenas los candidatos le
muestran deseos de “conocerla”, se dispone con tal envión que no sólo se presta
para compartir un rato, sino que entrega en el mismo acto, la cama, la comida del
plato, los gastos, el auto, sus propios gustos, que adapta con una capacidad de
prodigio a los caprichos del otro, y sin duda, el corazón.
Cuando la relación funciona sobre ruedas no hay otro tema
que el amor y/o “él”, que para ella es lo mismo. Suele adaptar todas sus
palabras al diminutivo, para concluirlas con un “gordi”, “bebé”, “cielito” o
alguna otra cursilería lingüística que se le pega con la decisión de un tic. La
amiga enamoradiza nunca “coge”, sino que “hace el amor”. Deja el boliche y su
compañero de caza, el alcohol, y sus nuevos programas favoritos son ir a ver
comedias románticas llenas de parejas cursis y enamoradas como la de ella, ir a
comer de a dos a algún restaurantito y levantarse temprano para desayunar de a
dos en algún café, tomar un helado, o cualquier actividad que se resuma en
comer, tocarse o estar echados, pero de a dos. Suele olvidarse que existe a pesar
de su novio, y lo lleva como una prolongación a donde quiera que vaya, de
compras, a hacer un trámite, o a lo de una amiga, donde lo deja depositado en
algún sillón viendo televisión, mientras ella charla animosamente. La amiga
enamoradiza se enamora especialmente de ese tipo de hombres chicle, que se
pegan al zapato con la fuerza del poxipol, y no se despegan a pesar de los
esfuerzos.
Con la misma entrega y dramatismo con que ama, sufre cuando
las cosas tambalean o llegan a un final. Terminar con alguien lo vive casi como
una amenaza a su propia vida. Deambula por su trabajo, por lo de sus amigas y
por la calle con la sensación de que le amputaron alguna parte del cuerpo, y
sigue comprando todo por dos: dos alfajores, dos lomitos, dos menú, ya no tanto
por costumbre, sino porque comiendo es la única forma que se olvida un rato de
su desgracia. Acude a sus amigas, que la reciben con la alegría del padre del
hijo pródigo, pero con una paciencia
bastante menos épica, porque una cosa es acompañarla en un momento
difícil, y otra someterse nuevamente a la tortura psicológica que es salvarla
de los efectos secundarios de su obsesión. La acogen, la motivan, la divierten,
pero cuando ven que sus iniciativas no logran virar los ánimos plomizos de la
sufriente, le pegan dos gritos para ponerla en vereda, y casi inmediatamente la
amiga enamoradiza comienza su verdadero proceso de recuperación. Hasta que
logra estar fantástica, lista para volverse a enamorar.
7. La amiga sincericida
La amiga sincericida tiene pocas amigas, pero aquellas
afortunadas que cuentan con su fidelidad, pueden estar convencidas que el lazo
que las une es verdadero. La amiga sincericida es de carácter fuerte, es
segura, divertida, protectora y animada, rasgos que la destacan en el grupo. Pero
por sobre todo, su fama se centra en la honestidad brutal con la cual se dirige
ante todo el mundo, sin que se le mueva un pelo. Dice lo que piensa y punto.
Su temperamento es ideal para defender posturas o hacer
reclamos, por lo que las discusiones con ella son poco recomendadas, aunque lo
mejor es recurrir a ella y su apoyo cuando queremos ganar algún pleito. Le
encanta debatir de política, religión o de circunstancias de la vida, siempre
con razones y argumentos racionales y estudiados, y es una feroz defensora de
la justicia, la libertad y la protección de los más débiles.
A ella todas la preguntan, no sin cierta timidez, como les
queda tal o cual conjunto, porque la amiga sincericida puede sorprenderte con
un amable “te queda divino” o con el más verdadero de los “sacáte eso ya,
pareces un salame artesanal mal embutido, tu suegra vestida para velorio o una
monja arrepentida en celo”, sin
titubeos y sin que casi se le muevan las expresiones en el rostro. Una u otra
sentencia se recepta con la misma impunidad , porque vos sabés que no hay ojo
más certero y lengua más transparente que la de ella. No duda en decirte que la
comida está fea, que te comportaste como una imbécil, que estás meando fuera
del tarro o que si se te notan los tres kilos de más aunque sea invierno, sin
aviso ni previa anestesia. Su veracidad voraz le suele traer numerosos problemas, con
los que ha ido aprendiendo a lidiar, como gente que la toma por antipática o
atrevida, pero nada de eso la amedrenta en su costumbre de ir de frente .
8. La amiga indecente
Es la primera que probó todo. Es la que te enseñó a fumar,
la primera que probó los efectos del alcohol, la que se dejó a los diecisiete
años olvidada la pastilla del día después en tu casa y vos fuiste la que tuvo
que dar explicaciones, la primera que trajo un porro al grupo, la que estuvo
con tres de tus primos en tu casamiento y se murió del pedo después, la que
cuerneó al novio y justo la vio tu marido.
A ella siempre le están sucediendo cosas, malas o buenas,
pero si algo es seguro es que se encarga de vivir con toda la intensidad del
mundo. Para contarte las novedades, te llama a cualquier hora para compartir un
problema o una alegría, porque maneja a su antojo sus horarios, y para ella siempre
es una buena hora para la amistad. Y también para el sexo, pero eso es otro
tema. Suele haber sido poco bienvenida por tus padres, y hoy es temida por tu marido y amada
por tus hijos, por verla como la amiga “buena onda”.
Su vida es un caos, pero en el fondo vos sospechas que eso
la entretiene, porque cada decisión que toma es una confirmación de su estilo
de vida improvisado. Le encanta juntar ex novios y ex maridos, y seguir en
contacto con ellos para seguir llevándose
a las patadas. Jura mil veces que va a dejar al novio actual, y cada vez
que vuelven a verse, te promete que será la próxima vez. Tiene poca voluntad
para ser fiel, porque suele distraerse fácil, pero como amiga es de una
conducta intachable y un corazón inconmensurable. Suele renunciar a sus
trabajos mil veces, y cuando no es así, es porque la echan, pero tiene la
capacidad de ponerse de pie y de buscar otras alternativas que la rescaten de
estas situaciones límites. Se pelea frecuentemente con su madre, con sus hijos,
con su esposo, con su amante, pero
jamás con sus amigas.
Por lo general fuma y toma más que lo recomendado, sobre
todo cuando tiene problemas, lo que suele ser todo el tiempo. Siempre está
dispuesta a acompañarte a donde vayas, sobre todo de noche. Es divertida y hace
de sus tragedias cotidianas unos relatos tan fantásticos , como si contara las
aventuras de una heroína que se atreve a todo, que las demás escuchan
entretenidas con algunos episodios de envidia de adrenalina que no se privan de
manifestar.
9. La amiga “friendemy”
Mezcla perfecta entre friend y enemy, algún ejemplar de “friendenemy” circunda siempre de
cerca nuestra existencia. Puede colarse en el grupo de amigas siendo la amiga
de tu amiga, en las novias de los amigos de tu novio, puede tomar forma de una
cuñada o de una vecina. La amiga enemiga dice que es tu amiga y hace las veces
de amiga la mayoría de los casos, hasta que de repente te desayuna comprándose
justo el mismo vestido que vos le habías mostrado que compraste para el mismo
casamiento, o te sorprende comentando en voz alta y a toda la mesa sobre ese
grano secreto y gigante que te salió en la vagina.
Le encanta llamarte para contarte lo bien que va su vida,
que su novio la invitó de viaje a las Maldivas o que la ascendieron en el
laburo, pero más le gusta hablarte para apenarse por las incidentes que a una
le ocurren en la suya, como que te quedaste sin empleada, o que el chico divino
con el que salías te dejó de llamar o que vos y todos tus hijos están con
varicela y vos puntualmente con una erupción de varicela severa en la cara,
justo el día del casamiento de tu mejor amiga. Te cuenta que el viernes la
pasaron divino, cuando invitó a un montón de parejas amigas tuyas a cenar, y
que justó se olvidó de invitarlos, que la próxima no se le pasa. Si estás de
novia, aunque jamás lo vayás a admitir frente a nadie, sentís que le coquetea a
tu novio, y encima él justo te comenta muy distendido sobre lo simpática que es
la fulanita.
Te mataste a dieta dos meses y ella suele preferir no
notarlo, como si vos no te hubieras cagado de hambre a uva y lechuga por
sesenta lunas; cuando la evidencia es contundente y esos kilos de menos se te
notan innegablemente, dispara un
“’¡que flaca que estás!, ¿estás bien?”, con cara de lástima, como si
estar flaca fuera de repente una enfermedad terminal. Ella nunca te admitiría
por supuesto que hace, hizo o hará dieta, aunque no te acuerdes la última vez
que la viste comer, pero ella no asumirá que es igual a cualquier humano en eso
de que comer demás, engorda. No. Ella dice que es especial, hasta en eso, y se encarga de decirlo todo el tiempo.
Disfruta de corregirte, y espera el momento en que pueda hacerlo públicamente,
gritándote pero con voz de “me hago la dulce” frente a toda la mesa, que no
toques las empanadas para elegirlas o que tenés una planta de lechuga silvestre
en el medio de las dos paletas frontales.
Vos hace cinco años que querés tener un hijo a través de
todos las formas y métodos convencionales y de última tecnología, y ella dice
que es re fértil, que cada uno de sus hijos fue justo un descuido, concebidos
la única vez que no se cuidaron, y cada vez que aparece con bombo se hace la
compungida porque “no fue muy pensado, es que me tocan y quedo embarazada”
(sic), te repite.
Cuando sus hijos e enferman es siempre por culpa de otro que
les contagió el virus. Se hace la mamá ideal y lee libros de cómo ser buena
madre, repitiendo esas consignas y
reglas hasta el cansancio cuando de hacerse la madre ideal se trata,
aconsejando gratis y sin que se lo pidan a toda la humanidad, mientras vos
sabés que quien le cría los hijos a sol y sombra es la empleada, que no leyó
ningún nuevo libro de psicología infantil de moda, pero al menos le pone
paciencia y cariño al asunto, lo que basta para que se porten como niños
normales, y no como los cachorros poseídos en que se convierten cuando están al
lado de ella.
Siempre que sea posible, a la amiga enemiga es mejor
perderla que encontrarla, pero hará de las suyas para seguir estando alrededor,
por lo que en algún momento te sorprenderás llorando en su hombro o agradeciéndole
tal o cual favor, sin terminar de convencerte si es tu amiga o solo se hace.
10. La amiga intensa
Se siente el centro del universo y está acostumbrada a que
su familia, su novio y sus amigas le cuiden ese trono de ombligo del mundo. Le
encanta encarnar protagónicos monólogos en los que habla de ella misma y sus
problemas sin necesidad que nadie le pregunte nada, y cualquier intervención no
hará más que extender su solitario. Cuando la atención la reciben otros,
inmediatamente trata de llevar agua para su molino contando sobre un problema
más grave o un chisme más contundente, o recuperando el micrófono para agregar
lo que a ella le paso cuando pasó por la misma situación y como logró
sobrellevarlo. Sus problemas son los más problemáticos, sus alegrías son las
más alegres, y para todo su mundo así debe ser. Es dramática y apocalíptica: la
vida es al todo o nada, y al estar con ella a veces uno puede sentir que se
vive y se siente como en una novela, por lo que pocas veces es aburrido estar
con ella. Suele ser abogada, artista o actriz, y si no lo es, debería haberlo
sido, porque tienen un don especial para la escena, la discusión o el conflicto.
La amiga intensa cuando se enferma no le agarra una gripe
normal, sino que se pesca una cepa
especial: gracias a ella su equipo de trabajo ineficiente cumple con creces los
objetivos; el trámite no le salió porque la empleada pública se la juró a ella
por envidia; y cuando le rompen el corazón no existe en el mundo persona más
lastimada ni más merecedora de atenciones, caprichos y concesiones, por lo que
te pedirá que salgas antes de tu trabajo, abandones al desamparo a tu hija para
acompañarla al boliche o pidas licencia de tres meses para irse juntas a un
retiro espiritual a la India. Y todos deben seguirla con el mandato de una
obligación. Su novio tiene una categoría de esclavo, y cuando los saluda gente
que la conoce a ella, los miran con cara de lástima, como diciendo “pobre
Fulano”.
A la amiga intensa siempre hay que pasarla a buscar, hay que
ir a comer a donde ella quiera, con quien ella quiera y porque ella quiere.
Cuando se pelea con sus amigas, vive el conflicto con una angustia existencial
y un nivel de show desde el cual busca aliadas, con quien puede para exponer su
punto de vista, y con las que pueda hablar una y otra vez de lo mismo. Conoce
todas las peluquerías, depiladoras, manicuras y médicos disponibles en el área,
a los que recorre con ánimo de auditoría hasta encontrar la atención
personalizada que esté a su elevada altura de exigencias, y cuando no alcanzan
a contentarla, no dudará en defenestrarlos en cuanta conversación le sea
posible, por no haber osado no darle a ella el servicio que merece.

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