16. La amiga ocupada
Su ritmo de vida es vertiginoso como el de una montaña rusa:
anda a mil, tiene dos teléfonos de sus dos trabajos, sus encuentros son siempre
a las apuradas, come para llevar mientras lleva su cuerpo a algún lado porque
vive llegando tarde. Vive cada día como el último, por lo que todo es para hoy,
si no pudo hacerlo con la anticipación de ayer. Como si no corriera todo el
día, su único momento de tranquilidad es salir a correr, aún lo fuerte de la
contradicción.
Si algo le admiramos a esta amiga es su capacidad de multitasking: mientras maneja, lee, se
corrige la pintura de uñas y va armando en su cabeza la exposición del nuevo
proyecto que presentará en la empresa la semana próxima. Suele no llamarte por
teléfono porque eso para ella es perder el tiempo, lo que sustituye con un Whatsapp
o una nota de voz. Mientras se junta con amigas, organiza su agenda, a la que
carga a todos lados, limpia su cartera o hacen algún trámite bancario sin
perder un ápice del hilo de la conversación.
No son pocas las veces en las que te dice que no puede participar
de alguno de los programas por lo abultado de su agenda, pero aunque sea tarde,
trata de llegar. Eso sí, a
abstenerse de pedirle que haga las compras para alguna cena, que sea la
encargada del regalo grupal, que se junte para organizar el video sorpresa para
alguna amiga o que te ayude a decidir tu vestido de novia, porque nunca tiene
tiempo para esas nimiedades. Sin embargo, por aquellos misterios de la vida,
anda siempre con pelo de peluquería, tiene su placard a la moda, nunca está sin
depilar, paga todos los impuestos al día y jamás renuncia a sus dos sesiones
semanales de mensaje, lo que irremediablemente te lleva a desconfiar si lo que
no tiene es tiempo o tiempo para alguien que no sea ella.
17. La amiga autodestructiva
Con mejores o peores momentos, cualquier grupo de amigas
mujeres cuenta con la amiga con tendencia autodestructiva que necesita la
contención de todas. Por supuesto que fuma sin parar, chupa y putea como un huaso, y para ella
la vida es una mierda por definición. No hace deporte ni se cuida en las
comidas ni en nada porque argumenta que de algo se ha de morir, y mejor morirse
a tiempo cuando aún quedan ganas de vivir y no siendo una vieja decrépita. Se
lleva mal con su cuerpo, abusa de los fármacos, y se exceden en la comida o
suelen prescindir de ella, de acuerdo al estado de ánimo o al desarreglo
alimenticio de turno.
Odia el amor, porque cuando se enamora sufre como condenada,
y por esa razón, de adolescente, varias veces tuviste que rescatarla de un coma
alcohólico o porque se pasó con unas pastillas para dormir. No obstante, se
engancha siempre con tipos que no la quieren, y los que parecen pueden quererla
a la medida de su necesidad, le aburren, por lo que tiende a dejarlos sin mucha
explicación. Suele pelearse con el mundo y sufrir por ello después. Su color
preferido es el negro, disfruta como nadie las películas de terror y los dramas
desgarradores, sin embargo, cuando está bien estimulada, pocas personas tienen
un humor más lúcido que el de ella. Es generosa y fiel con sus afectos, y para sus amigas está siempre
disponible.
Cuando están en un momento de equilibrio, fruto de mucho
esfuerzo personal y apoyo
psicólogico grupal, tendemos a no creer la estabilidad lograda y como la calma
que antecede al huracán, esperamos asustadas el inicio de la tormenta.
18. La amiga alternativa
La amiga alternativa es contrera por convicción y como el
salmón, le encanta nadar a contracorriente, pero sin juzgar nunca las
decisiones del otro. Cuando todas hacen dieta, ella come de todo, cuando todas
toman sol, se declara enemiga del bronceado. Pocas cosas la afectan tanto como
encontrar a alguien usando la misma ropa que ella: si eso sucede, la archivará
para siempre con bronca de traición. Sabe de memoria las tendencias en cuanto a
moda, para contrarrestarlas con el contrapeso del ying al yang, audacia que la
ubica siempre en la vanguardia: cuando se usa el pelo largo ella optará por el
pelo corto, cuando todas están yendo hacia el barrido ella vuelve al monocolor
y cuando todas andan con zapatos punta redonda ella recicla sus stilettos. Muestra sus tatuajes donde
escandalizan y los esconde donde pueden gustar.
Escucha música que nadie reconoce, y cuando tiene la mala suerte
que sus ídolos se hacen populares, los niega como si jamás los hubiera
conocido. Le gustan las películas de sala vacía y los libros de culto. Todo lo
que suene popular es casi mala palabra, salvo lo popular vintage, que se engloba dentro del pasado retro, y por lo tanto es
algo más exclusivo. Para el amor,
casi nunca tiene competencia, por que se enamora de los hombres que nunca nadie
mira, de los viejos, de los gordos o los intelectuales, a los que ella adora
con admiración de groupie.
Se siente dueña de su vida cuando es la única que hace las
cosas como ella, y aunque tal ilusión resulta imposible, hace todo para vivir
con la sensación de elegir todo el tiempo el modo en que quiere vivir. Le
cuesta respetar los límites y siente una orden casi como una provocación para
hacer lo contrario. Hace oído sordo a los consejos, sobre todo si no los pide,
porque prefiere encontrar sola las respuestas a sus problemas, y disfruta ser
la excepción en la regla de los mitos y creencias urbanas. Le enojan las frases
hechas, los manuales de instrucciones y los libros de autoayuda. Desconfía de
las sabelotodos que mantienen verdades irrefutables, y nada le divierte más que
contradecirlas.
19. La amiga chicle
Es aquella conocida o amiga de amigas que un día decidió ser
tu mejor amiga a toda costa y como un chicle que se te pega en la suela, no podés sacartela de encima. Aunque vos no la llames, ni siquiera la
tengas agendada, ni sepas donde vive, te persigue con una intensidad de acoso
creyendo que te ganará por cansancio. En un evento, se las arregla siempre para
estar al lado tuyo, y si sacan una foto del momento y la suben la foto a las
redes, se encarga de etiquetarte.
Te envía cadenas de mail con reflexiones que le hacen
acordar a vos, es la primera que te llama en tu cumpleaños, y se da por
invitada al festejo, cayendo con el mejor de todos los regalos, siendo quizás
el único día en el año que agradeces tan desinteresada amistad. Es la única que
se acuerda en preguntarte como siguen tus hijos después de que el finde
contaste que uno andaba enfermo, la que te felicita en tu aniversario de novios
y hasta a veces cita frases tuyas de una conversación que mantuvo con vos unos
ocho años atrás, pero por más que lo intente y que vos la empieces a querer un por
tanto cultivo unilateral de la amistad, tenés la leve sospecha que tu corazón
nunca la va a ubicar en la lista de tus personas preferidas.
20. La super amiga
Todas tenemos al menos una amiga todo
poderosa a la que vemos como una gran madraza, fuerte e imbatible, a la que
acudimos con cualquier tipo de problema, convencidas de que sea cual fuera el
asunto, ella encontrará una solución. Estas amigas suelen ser positivas,
equilibradas y por sobre todo, siempre dispuestas a darnos una mano. Casi
super mujeres, las super amigas muy serviciales no tienen necesidades, van de
acá para allá resolviendo asuntos ajenos para un lado y para el otro, mientras
los demás se encargan de vivir. Todas quieren ser amigas de la super amiga,
pero en realidad la super amiga entrega verdaderamente su amistad y todos sus
servicios incluidos a pocas amigas, para poder abarcar ese compromiso con
exclusividad y calidad. En el grupo, por su entereza y generosidad, goza de una
inmunidad indiscutida y de un prestigio insuperable, por lo que cuando ella
habla, todas escuchan, y ningún consejo es tan tomado en serio como los de
ella.
La super amiga es un “Google” de la vida real: sabe donde
encontrar ese producto insólito que andás buscando, conoce cuales son los pasos
a seguir para cumplimentar ese trámite imposible y te dicta cuales son las
palabras que tenés que repetir para conseguir ese nuevo trabajo. Su dedicación
es absoluta: te salvará a último momento consiguiéndote no sé de donde ese
accesorio naranja que ahora que lo tenés te resulta imprescindible, te avisa
que te hace ella la torta de tu cumpleaños de tu hijo, para liberarte un poco
de las corridas de ese día, y te pasa a buscar esa noche que se juntan todas al
otro lado de la ciudad, para que no manejes porque sabe que fue tu día difícil.
Si te casas, la super amiga te compra en un viaje un vestido de novias
fantástico, que es el que terminás usando con toda la felicidad, por lo bien
que te queda y porque te lo eligió ella, te organiza tu despedida de soltera,
mientras te ayuda con el cotillón, te reparte las invitaciones, te asiste en
las confirmaciones y te acomoda la cola del vestido mientras estás entrado a la
iglesia. Por tan buenos atributos,
suelen ser muy celadas y ser, siempre sin quererlo, el motivo de discordia de
muchas peleas grupales.

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