26. La amiga Barbie
bondad
Ella es una mezcla perfecta entre la famosa rubia muñeca
articulada y Heidi. De la Barbie tiene la elegancia, la flacura, el estar a la
moda, un cuerpo escultural con o sin operaciones pero casi perfecto al final de
cuentas; está siempre peinada, con el cutis radiante y con las uñas en
condición. Con Heidi, aquella pobre pastorcita de la televisión de antaño que era
el objetivo predilecto del bullying
de toda la campiña suiza, comparte
su bondad y su fragilidad, pero sobre todo su inocencia.
Lo que tiene de lomo lo tiene de ingenua, y esa extraña
mezcla deja medio en offside al sexo masculino, que cree estar al frente de una
reverenda yegua pero de charlarla un rato se dan cuenta que más que una femme
fatale, están hablando con alguien tan aburrido como su madre, pero envuelta en
un disfraz de gatubela. De chica, quería ser amiga de todos, mientras los
varones se inventaban problemas que sollozarle recostados en su pecho sabor a
vainilla, a los que ella escuchaba atenta o le encantaba sentarse en la falda
de sus amigos con tal de escucharlos mejor. Cuando las sobre estimuladas
hormonas de los chicos los hacían reaccionar, ella se enojaba ofendida,
culpándolos de no recibir con el mismo envión su gratuita amistad.
Con los años, sigue tan buena pero también tan inocente, lo
que en el grupo se vive casi como una discapacidad, con la que se permiten
varias concesiones. Al cumpleaños de
un año de tu hijo en el campo cae en body y microshort, con sus tetas recién hechas
con orgullo de nuevo producto en góndola, aunque la consigna era un evento
relajado, y vos por hacerte la cool ni te sacaste las zapatillas. Y a pesar de
que tu marido y todos sus amigos nunca recordarán en sus memorias ese día como
el aniversario del natalicio de tu primogénito, sino el día de la paja
colectiva con tu amiga en versión soft porn, vos se la dejás pasar. Cuando con todo el sacrificio vas al casamiento de una amiga a un mes después de parir, con el chico a cuestas, las pocas veces que podés volver a la pista después de dar de mamar, ahí está tu amiga barbie bailando con tu marido en el medio del baile, ella despampanante casi en pelotas vestida para matar porque acaba de cortar con el novio y anda de levante, pero no sabés porque razón es justo a tu esposo al que le hace el bailecito, lo que no parece ponerla incómoda, porque ante tu retorno sigue como si nada.
Se compra el mismo vestido del mismo color que otra del
grupo, fichó el mismo chico que otra venía tratando de pescar hace dos
temporadas, te planta media hora en su casa porque tenía que terminar la rutina
de gym, siempre porque no se dio cuenta, pero con esa misma excusa te compra
dos regalos de cumpleaños porque se olvidó cuando lo hizo por primera vez, se
endeuda ella con tal de ayudarte en una emergencia económica y es capaz de
renunciar a su trabajo si no la dejan salir a acompañarte el día que te
recibís. Vos y el resto le perdonan sus varios pecados siempre argumentando que
lo hace por “no darse cuenta”,
aunque muchas sostienen que no es boluda, que “solo se hace” por que le
conviene.
27. La amiga alma
gemela
Como una media naranja pero en los lazos amistosos, con la
amiga alma gemela no se precisan los acuerdos, las concesiones ni las palabras.
Con el alma gemela, todo fluye: las dos tienen los mismos pensamientos, se ríen
de lo mismo, les gusta lo mismo, tienen el mismo look, las mismas afinidades, las
mismas alergias, los mismos sueños, las mismas observaciones, y hasta calzan
igual. Sólo es posible encontrar una de estas personas en todo el cosmo, por lo
que si has encontrado tu amiga alma gemela, reconocete alguien muy afortunada.
Quien está en presencia a un dúo de estas características, la
simbiosis es tal que un ejemplar se confunde con otro, porque la mimetización
llega a ser tan profunda, que hasta comienzan a parecerse físicamente, y ya por
picardía, contesta una cuando a la que en realidad están llamando es a la otra.
Lo que le decís a la primera, das por descontado que se lo contará a la segunda,
y si discutiste con una, sabés que te peleaste con las dos, porque son una
sociedad indivisible, sobre todo cuando de defenderse se trata. Organizan
programas y se comentan nimiedades usando la telepatía o algún otro recurso
mágico porque siempre están al tanto de lo que le pasa u opina la otra, sin
necesidad de tener que hablarlo.
Suelen ser mejores amigas desde el comienzo de sus vidas
hasta el final de sus días, con la única desventaja que toda la vida una y otra
se celarán de otras amistades, pero que claro nunca competirán con este vínculo
exclusivo, por lo que ser la tercera en discordia de este triangulo amistoso,
suele requerir una gran dosis de paciencia y una muy alta autoestima, que no se
perjudique cada vez que una elija a la otra y sea una la que siempre sobre.
28. La amiga Jorge Rial
La amiga Jorge Rial es la mayoría de las veces el centro de
la reunión, y cuando no lo es, trata de lograrlo lanzando uno de esos rumores
afilados como flechas, con una puntería precisa para el escándalo. Divierte a
quien la escuche, toma de lo lindo, habla fuerte, se ríe con más volumen aún y
goza de un ritmo y una cadencia para contar historias y generar suspenso
insuperables.
Por no sé que redes de espionaje que cualquier servicio de
inteligencia envidiaría, todos los chismes llegan a ella, muchos aún antes que
sucedan, por lo que hasta a veces podemos reconocer en ella ciertos dones de
adivinación y premonición.
En una
reunión de pocas personas, le encanta dar su reporte en un tono bajito, como en
secreto, como para darle un toque intimidad y rigurosa prudencia a la novedad. En un encuentro grupal, se la pasa
contando chisme ajeno a viva voz y cuando se le acaba el repertorio, te hace un
repaso de las novedades de la farándula local, nacional e internacional, a las
que sigue con el fervor de una religión. Una vez que ya te recito toda la
Caras, Gente y la versión española y latina de la Revista Hola, suele
adelantarte capítulos de la telenovela de moda, porque no puede permitirse
quedarse sin un novedoso tema de conversación. Los eventos multitudinarios son
su fuente de información predilecta, por lo que se la pasa chusmeando la
actividad ajena, charlando con todas las personas que conozca o le parezca que
conoce, y pasando de grupo en grupo de fumadores, donde suele pescar las perlas
preciosas de su colección.
Así de generosa como es con las noticias del prójimo, es más
que reservada con sus problemas y alegrías, que comparte sólo en momentos de
necesidad, a un público muy acotado y sin querer llamar nunca la atención.
Cuando pasa a ser centro, pero por mérito de su propio acontecer, suele
sensibilizarse de un modo sorprendente, que desentona con su desparpajo
característico.
29. La amiga misteriosa
Queremos mucho a la amiga misteriosa y está entre nuestros
afectos más allegados, pero tan cercana como puede ser, de repente un día la
sentís lejana, penando por algún pequeño o gran problema que prefiere casi
siempre no compartir. Otro día la vez fantástica de contenta y te desayunas que
el motivo es que hace dos meses cambio de trabajo, y ahora ocupa un puesto
donde gana el doble aunque esté la mitad de la jornada. Mientras te mantiene
bajo extremo sigilo sus tristezas y alegrías, es la primera gran pendiente de
los capítulos amargos, fantásticos y mundanos de tu vida, por lo que siempre
estará físicamente cerca, aunque su cabeza y su corazón viajen de vez en cuando
años luz de distancia de la amistad que las une.
Ni por desconfianza ni egoísmo, pero tampoco sabemos porque,
la amiga misteriosa prefiere transitar la vida autogestionando sus emociones,
debates internos y problemas. Esta extrema reserva dificulta la relación entre
las amigas en numerosas ocasiones: o cuando la amiga misteriosa anda más rara
de lo común en algún mambo específico y a la otra amiga se le acaba la
paciencia por desconocer el origen de dicho malestar, o cuando de rebote te
enterás en la peluquería, por ejemplo, que tu amiga está embarazada de dos
meses y vos estuviste con ella ayer y no te contó nada. En estos momentos, es cuando la amiga
no enterada puede sentirse mal, por razones que deduce o fabula debido a su
silencio: porque no te valora como amiga, porque no confía o porque a propósito
te lo quiere ocultar.
De vez en cuando, sobre todo motivada por una puteada linda
de una amiga ofendida, la amiga misteriosa abre en un santiamén su muy privado
mundo y nos pone al tanto de toda la actividad intelectual de sus días, de su
presente afectivo, sus proyectos, y de su rítmica afectiva y emocional, y ahí
es cuando la volvemos a reconocer y nos damos cuenta de cuanto la hemos
extrañado.
30. El Amigo Gay
Casi por prescripción médica, o como un nuevo derecho
humano, toda mujer necesitaría
tener su propio amigo gay. Asqueadas ya en medio de tantos ejemplares como
nosotras, tener un amigo gay es una bocanada de nuevos aires a tanta asfixia
por acumulación excesiva de estrógeno. Poseedor de lo mejor del mundo femenino,
y lo más excelso del masculino, la sinceridad, la sensibilidad para el detalle
y la lucidez del amigo gay, es insuperable.
El amigo gay te dice a tiempo cuando verdaderamente tenés
que dejar de comer antes de parecer un animatronic
de leopardo con elefantismo, en esas calzas animal print que vos te compraste
feliz por que están super de moda, olvidándote que todavía te resta bajar los
12 ks que arrastrás desde el último embarazo. El amigo gay te hace teñir el
pelo del color del momento antes de que sea “el color del momento”. Cuando
estás bajoneada, te pega dos gritos y te pone un poco de colorete, y vos no
sabés porque te sentís inmediatamente sexy y despreocupada, a lo Marilyn
Monroe. El amigo gay siempre te defiende y nunca le da en las peleas la razón a
un hombre, lo que es terriblemente gratificante contarle tus problemas, porque
hagas lo que hagas y digas lo que digas, siempre para él tendrás la razón.
El amigo gay es el mejor compañero de compras que existe,
porque cuando vos te estás midiendo un vestido él no está midiéndose otro al
lado, y si sumamos su capacidad profética para el asesoramiento en moda, una salida
al shopping con él suele ser no sólo mucho más ágil, si no además, de éxito
asegurado. Al amigo gay “no le viene”, por lo que tampoco tenés que lidiar con
sus cambios de humor, ya bastante tenés con los tuyos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario